El Mero (Epinephelus marginatus)

Y eso … ¿qué has dicho que era?

Hoy: El Mero (Epinephelus marginatus)

Si hay un pez distintivo en muchos puntos del litoral español (y hasta en el refranero) ese es el mero. Habita en entornos rocosos; bien en bajíos y arrecifes o cerca de las zonas escarpadas de costa y en cotas entre los ­10 y los ­50m de profundidad.

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¿Me llamaban?

 

En zonas protegidas de la pesca es común ver a los de mayor tamaño aletear a media agua; siempre guardando una distancia prudencial del buceador y sin alejarse demasiado de las rocas que les sirven de refugio. Los más pequeños tienden a esconderse a nuestro paso; usando los huecos y cavidades, camuflándose con el entorno gracias a la tonalidad de su cuerpo y sus manchas.

Fuera de las zonas protegidas es un avistamiento menos común.

Son una captura muy codiciada y llevan sufriendo desde hace muchos años el problema de la sobrepesca; tanto legal como furtiva.

Esta sobrepesca, unida a la complejidad de su biología reproductiva (un detalle curioso que veremos más adelante), han llevado al mero a estar incluido como «especie amenazada» en la la lista de la UICN.

¿Y cómo lo identifico?

Puede ser fácil … si sabemos dónde mirarle.

El mero se caracteriza por poseer un cuerpo ovalado; con una cabeza grande y una mandíbula ancha en la que destaca de forma prominente su mandíbula inferior.

Morritos McMero

Morritos McMero

En promedio, alcanzan una longitud de 1,50m, pesan en torno a los 70kg y su esperanza de vida (en circunstancias normales) es muy elevada; el mero de mayor edad del que se tiene constancia llegó a alcanzar los 60 años.

Su color base va desde el verde en su fase juvenil hasta el marrón ya en fase adulta; presentando además un patrón de manchas amarillentas. Pueden encontrarse también meros con coloraciones más degradadas hacia el gris; con manchas blancuzcas.

Se distingue de otros miembros del mismo género por los márgenes redondeados de su aleta caudal en los que suele ser patente una fina línea blanca en el extremo; aunque también su aleta dorsal resulta distintiva al redondearse notablemente su parte final, dejando de ser tan espinada.

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Su coloración “manchada”, los extremos redondeados de su aleta caudal y la fina línea blanca son buenos identificadores de esta especie

Su dieta se compone de moluscos (pulpos principalmente), crustáceos y otras especies de peces más pequeñas.

Suele ser un pez solitario que se hace sedentario tan pronto encuentra un buen territorio donde desarrollarse.

Los machos son muy territoriales; actuando de forma especialmente agresiva contra otros machos e incluso contra hembras de menor tamaño en la época de reproducción (de Junio a Septiembre en aguas mediterráneas).

Es además durante esa época cuando “rompen” con su carácter solitario, pudiendo encontrarse agregaciones de individuos formadas, habitualmente, por un macho y entre cinco y siete hembras.

Y ya, para cerrar el artículo, quizá fuera curioso comentar que el mero es hermafrodita.

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Nacen como hembras y crecen como tales hasta los 5 años de edad; momento en el que alcanzan su madurez sexual femenina para, posteriormente y conforme sigue su desarrollo, cambiar a sexo masculino alrededor de los 9 a 12 años de edad; pudiendo ser incluso antes (alrededor de los 7 años) si las condiciones demográficas de la zona lo requieren por una falta de machos.

Hasta aquí este pequeño artículo que, esperamos, os sea de utilidad para la próxima vez que metáis la cabeza bajo el agua y os encontréis con un hermoso ejemplar de mero.

Y por si acaso y ante todo … no “le levantéis la falda”

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